Dentro de unas horas habra pasado este verano, que no fue de bicicleta, juegos y quemaduras sinó de vino, pintxos y emociones intensas.
Esta vez estoy deseando que pase, por una vez quiero sentir el invierno, embutirme en el abrigo y con el cuello subido pasear bien apretado a ella, tomar una infusión en un cafe, echando de menos el humo en el ambiente, mientras nos quejamos de lo que falta para que nos caliente de nuevo el sol.